Serie de “esculturas” (de barro) que intenta resucitar objetos que se creaín muertos. Todos estos, frágiles, diminutos, fabricados con cera, son lo que quedó de la producción de réplicas de joyas de la Tumba 7 de Monte Albán, realizadas por mi abuelo materno, Alfonso Vargas Sánchez, en el interior del Museo Nacional de Antropología e Historia (1964, 1965). Con estas esculturas no sólo intento resucitar los restos de mi abuelo, sino sobre todo interrogar o convocar a los espectros y fantasmas de los pueblos que anteceden a la construccion del Estado que conocemos como Mexico.












Las piezas de barro negro fueron hechas y quemadas por Omar Fabián en San Bartolo Coyotepec; y las de barro rojo y vidriado (verde), por José Manuel Velasco en Santa María Atzompa. Oaxaca, Mexico.

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